Lorena, a sus 37 años, era totalmente novata en temas de entrenamiento y planes de comidas.
Su trabajo es sedentario, y para más inri, le obliga a viajar mucho y tener muchas comidas fuera de casa constantemente.
Llegó a nosotros en 61 kg de peso y 79 cm de cintura para 165 cm de altura. Con una composición corporal dónde se apreciaba bastante grasa acumulada e hinchazón, sobre todo en cintura.
Nos conoció porque su pareja ya estaba dentro del Programa Año Salvaje, y al ver su cambio, decidió ir a por el suyo propio.
Cuando preguntamos por los ejercicios de gimnasio que conocía, nos dijo literalmente:
O sea, que empezamos del más absoluto cero. Poco a poco. Pasando de no entrenar nunca a hacer del entrenamiento parte de su estilo de vida.
La primera etapa de nuestra metodología se llama Valle de la Muerte.
¿Por qué ese nombre?
Porque la gente que va por su cuenta, sin ayuda, en su primer mes abandona.
Así que nosotros evitamos eso con esta fase en la que vamos más despacio para que la persona se adapte sin estrés ni contratiempos.
En el caso de Lorena, al no tener experiencia siguiendo planes, pusimos especial énfasis en el acompañamiento y la resolución de dudas muy detalladas.
Uno de los retos para Lorena fue cumplir con el objetivo de 13.000 pasos diarios que le pedimos.
Por su trabajo viaja mucho, y tiene poco tiempo, de hecho, en muchas de sus revisiones y conversaciones lo habitual era que nos dijera:
Puede parecer que los cambios que mostramos son personas que siempre cumplen al 200% y sin fallos…
No es así.
Lorena es un ejemplo claro de que haciendo las cosas bien en un 70% de tiempo, avanzamos, y eso ya está previsto en nuestra metodología.
Siempre nos mantuvimos en una disciplina de 6-7 sobre 10 en cuanto a cumplir planes.
Y como verás conforme pasen las etapas, conseguimos un gran cambio físico aun teniendo por medio comidas laborables, viajes y compromisos familiares.
De hecho, por su poco tiempo, apenas nos pudo mandar vídeos técnicos de ejercicios para su corrección, y acordamos con ella centrarnos en cumplir dieta y pasos lo mejor posible durante esa primera etapa, mientras adaptábamos las sesiones de entrenamiento al tiempo que tenía según su agenda (dentro de unos límites, claro).
En este primer mes y etapa, ya conseguimos tocar los 59 kg de peso y 74 cm de cintura, es decir, – 2 kg menos de peso y – 5 cm en cintura.
Superado el primer mes, que es el más difícil por la adaptación a lo nuevo, ya se tiene una base desde la que progresar.
En la segunda etapa, Trinchera, vas al gimnasio sabiendo perfectamente lo que tienes que hacer, y empiezas a sentirte cada vez más cómoda con el esfuerzo en los entrenamientos.
Es donde notas los primeros cambios reales.
Nos centraremos totalmente en lograr la fuerza e intensidad óptima del entrenamiento, que es lo segundo más importante tras una buena técnica. Con esto sabremos realmente cómo se crea músculo nuevo, y por tanto ese aspecto estético que buscamos.
Además de la intensidad, conseguiremos ir dando cada vez más flexibilidad a la comida.
A partir de esta fase comenzaremos a quemar grasa a buen ritmo porque tendremos los principales hábitos y las habilidades necesarias para ello.
Con Lorena, seguiamos teniendo un contexto complicado, pero aun así los datos no paraban de mejoras quincena a quincena.
La captura anterior es de una revisión en el segundo mes.
De manera abierta dice que no ha seguido casi los planes marcados.
¿Supuso eso un obstáculo para el objetivo?
No.
Simplemente fue más lento y menos, pero no por eso abandonó, que es el error que comete mucha gente en un cambio físico, pensar que todo debe ser perfecto todo el tiempo para que valga la pena, y no es así.
De hecho, Lorena progresó ese mes aunque no lo cumpliera a rajatabla.
Simplemente adaptamos los planes y seguimos.
Ese mes de Trinchera bajamos solo 1 kg y 2 cm de cintura, quedándonos en los 58 kg y 72 cm de cintura.
Terminada la segunda fase, comenzamos Espartano, para ya ponernos serios con la pérdida de grasa.
Aquí hacemos que pierdas la grasa que te sobra, para a partir de ahí crecer muscularmente sin verte mal en el espejo.
En los 3-4 meses que dura es el momento que desde fuera se nota el cambio físico.
Con Lorena seguimos con muchos compromisos y viajes, cumpliendo dentro de lo posible y creándole opciones que incluso podía comprar en supermercados allá dónde viajara.
Incluso a veces tuvo alguna molestia. Nada de eso fue un impedimento para seguir progresando.
Aun con todos los imprevistos, terminó en las ultimas semanas de Espartano diciéndonos esto en la revisión:
Y este es el cambio a lo largo de los primeros meses hasta final de Espartano, de 61 kg a unos 55 kg de peso y 69 cm de cintura:
La cuarta etapa es Rock N Roll.
En ella buscamos tener un buen entorno para crear toda la masa muscular que se pueda.
Para eso necesitamos comer las calorías justas y necesarias para ganar peso lentamente y asegurarnos de que los entrenamientos están haciendo su función.
Con Lorena, en la Etapa Espartano llegamos a un punto de grasa suficiente como para empezar a aumentar a subir la comida.
Su cuerpo ya había cambiado mucho y le comunicamos que para ir al siguiente nivel, debíamos darle más enfoque a la intensidad de ejercicios, corregir errores pendientes que no llegamos a corregir o que por el paso de meses y aumento de cargas perdimos un poco la técnica.
O sea, centrarnos en los entrenamientos.
Mientras tanto seguimos con viajes, vacaciones y cosas de una vida normal y corriente.
Esta vez con más comida disponible, ya que el objetivo era volver a subir a los 57kg aproximadamente, antes de la fase final.
De los casi 55 kg que tocamos en la Etapa Espartano, llegamos a los 57 kg en Rock N Roll.
¿Adivinas cuanta cintura aumentó?
Solo 1 cm, de 69 a 70 cm de cintura.
Esto significa que hemos ganado músculo en las zonas que nos interesan, y no hemos aumentado grasa. Es decir, una buena fase de ganancia muscular.
Ese es al final el objetivo, mantener a raya la grasa y ganar toda la masa muscular posible. Así es como una persona natural consigue un físico muy estético y muy saludable; con tiempo y buen hacer.
Pasamos a la última etapa de esta vuelta, llamada Salvaje.
Aquí buscamos llegar a la mejor versión física perdiendo la grasa óptima y dejando ver los progresos.
En el caso de Lorena los compromisos siguieron ahí, así que fue prácticamente igual que en la fase Espartano, solo que ya con un control total en los entrenamientos y la comida.
Así que a base de constancia se logró un resultado tremendo:
Logramos pasar de 61 kg con bastante grasa visible a unos 53,1 kg y 66,5 cm de cintura; mostrando un aspecto físico totalmente diferente.
¿Y tras este cambio qué ha venido?
Pues en el caso de Lorena, que ya es una clienta veterana que repite, estamos de nuevo reiniciando el programa, comenzando por Rock N Roll, luego Salvaje…
De eso se trata este progreso: cada vez más músculo dónde nos interesa, y manteniendo la grasa en rangos saludables y estéticos.
En ese primer Año Salvaje, Lorena consiguió: