Sam había hecho lo normal en deporte de adolescente. A los 20 lo dejó. A los 30 hizo algún intento. Y a los 40 aun más intentos, pasando por tenis, CrossFit, HIIT, Pilates… Pero nada era sostenible ni le daban los resultados que quería.
Para tener un físico marcado, con fuerza y saludable, la vía más rápida y segura de forma natural es el entrenamiento de fuerza en gimnasio. De eso se dio cuenta al filo de los 50, que fue cuando empezó con nosotros.
Por el estilo de vida y personalidad de Sam, la cosa «parecía» complicarse, o al menos eso creería cualquiera.
Sus semanas se resumen en trabajar sentado y tener obligatoriamente que comer muchas veces fuera de casa (por temas familiares que cuenta en la entrevista).
Por estas razones Sam es una persona que necesita un acompañamiento y rendición de cuentas muy cercano y continuo.
Empezamos con Sam en 82 kg para 180 cm y 49 años de edad.
Lo destacable es que él ya iba al gimnasio pero no tenía resultados y veía que por su cuenta estaba perdiendo la motivación.
A eso se sumaba que tenía un hombro con molestias, que hacía que sus sesiones de entreno fueran un coñazo.
Todo eso le hacia tener su motivación por los suelos, y quería cambiar las cosas.
Esta situación es muy habitual en los gimnasios. La gran mayoría de personas naturales están estancadas, y además haciendo mal los ejercicios, al borde de la lesión constantemente sin saberlo.
En esta primera etapa nos dedicamos a quitar todo lo que se hace mal e implantar los fundamentos; entrenos seguros y que cuenten para el progreso, comida flexible y sostenible, descansos adecuados y claridad sobre el proceso que tenemos por delante.
Lo más importante en esta etapa, según sus propias palabras, es que todo empezaba a cobrar sentido:
Sam es de comer muy bien y con variedad, asi que nos hizo varias preguntas y comentamos varias equivalencias para que tuviera el maximo juego posible en la comida:
Como es habitual, al empezar surgen las dudas, empiezas a seguir un plan pensando que quizá bajarás 5 kg en 2 semanas y resulta que las cosas no son tan extremas como las redes sociales nos acostumbran.
Ahí es donde entra en juego el explicar las cosas, tener la paciencia y entender los procesos naturales del cuerpo:
A medida que íbamos viendo los primeros avances, comprobamos que Sam iba a un ritmo más lento, es decir, a veces no llegaba a los pasos diarios, cuando llegaba a los pasos tenia muchas mas comidas fuera de lo planificado, casi todos los findes estaba fuera por competiciones de su hija:
Una vez implantados los hábitos más fundamentales y haber adaptado el plan al estilo de vida de Sam, comenzamos la Etapa Trinchera, que es donde buscamos incrementar la intensidad en los entrenamientos y hacer una transición a un periodo de pérdida de grasa más rápido.
También esta etapa sirve para terminar de comprender cómo es el proceso y ajustar las expectativas a la realidad.
Es donde realmente se comprende que el cambio es sencillo, pero difícil. En este clip de entrevista se entiende bien a qué nos referimos:
Tras aproximadamente dos meses, pasamos a la Etapa Espartano, que es donde buscamos perder la mayor parte de grasa que sobra.
Aquí cobra mucha importancia la comida y su cumplimiento, cosa que en el caso de Sam es un reto porque no se priva de nada (cosa que también demuestra que no hay que hacerlo perfecto para consguir resultados).
Desde que empezó hasta esta etapa, sus medidas evolucionaron así:
Básicamente estas marcas nos dan a entender que hemos perdido grasa y ganado músculo en zonas atractivas para un hombre.
Durante esta etapa de pérdida de grasa han habido muchos bajones y subidas de ánimo, y son parte del proceso normal que rara vez se enseña:
A pesar de esas «semanas de mierda» que todos tenemos a veces durante el proceso, este es el aspecto con el que terminó la primera definición Sam, de 82 kg a 77 kg:
Lo ideal hubiese sido llegar a los 75-76 kg en la etapa de pérdida de grasa.
Pero «lo ideal» no siempre está cerca de la realidad.
El contexto y estilo de vida de Sam no fueron compatibles en ese momento para llegar a ese objetivo, así que pasamos directamente a la siguiente etapa, Rock N Roll.
Esto nos sirvió para buscar un entorno óptimo para ganar masa muscular y así mejorar el aspecto a igualdad de peso en la siguiente etapa de pérdida de grasa.
En esta etapa también hubieron momentos de dificultad y frustración por semanas más «tranquilas» de la cuenta:
Lo bueno de Sam es que es un tío consciente y que acepta las consecuencias de ir al 50% de cumplimiento.
Sabe que va más lento y que podría hacerlo muchísimo mejor, pero sus prioridades no son compatibles con ese «ideal».
Así que se apoya en nuestro acompañamiento y rendición de cuentas para ir mejorando poco a poco sin abandonar el proceso.
La realidad es que de esa manera, a sus 51 años, tiene un físico mucho mejor que el de la mayoría de su quinta.
Y eso sin renunciar a nada de nada de su estilo de vida.
Acabamos Rock N Roll en 79 – 80 kg de peso, mejorando la masa muscular y cogiendo algo de grasa.
Tras varias charlas y ánimos renovados, volvimos a comenzar una etapa de pérdida de grasa, la que llamamos Etapa Salvaje.
Ahora mismo vamos por 78 kg, y ya se le ve mejor que la primera definición, pese a no haber llegado aun a los 77 kg que rozamos la vez pasada.
Esto es buena señal.
Continuaremos en Etapa Salvaje hasta que lleguemos a 72 – 74 kg, que es donde podremos ver un aspecto muy definido y duro de su abdomen.
La Entrevista Prohibida
En una de las «semanas de mierda» actuales, hemos hecho una entrevista con él en la que hemos hablado sobre los aspectos menos atractivos de un cambio físico real.
Todos esos aspectos que no oirás ni verás en las redes sociales. Sin pelos en la lengua.
Aquí la tienes: